viernes, 17 de diciembre de 2010

ERLKÖNIG (II)


Alvalek“Älvalek” (1866), pintura de August Malmström

Volvamos a la balada “Erlkönig”, el rey de los elfos, de Goethe, en la traducción musical de Franz Peter Schubert.

Aunque no tuvo las dotes necesarias para triunfar en el mundo operístico de su tiempo, uno de sus grandes anhelos, Schubert era plenamente capaz de crear “mundos musicales” en sus lieder. La balada “Erlkönig” puede ser considerada una perfecta “mini-ópera”. Sus personajes bien delineados, la trama desplegada con máxima concisión, el diálogo que alimenta la tensión del argumento, el soberano dominio expresivo de la escritura goethiana, en fin, son elementos que el compositor trasvasa con ejemplar eficacia al ámbito sonoro.

Manuscrito schubertiano de “Erlkönig” (1815)

Schubert revisó hasta cuatro veces la composición antes de publicarla en 1821 como su Opus 1; de hecho, los tresillos trepidantes de la versión definitiva admitían al comienzo una variante más simple, cuatrillos de corcheas. Pero estamos ante un obra cuya dificultad interpretativa se halla perfectamente justificada por el sentido de cada exigencia, y vale la pena reparar en varios detalles:

El acompañamiento comunica la atmósfera emocional de la obra. Los tresillos del comienzo representan el galope del caballo, los arpegios evocan los truenos. Fragmentos de la introducción separan las distintas estrofas, siendo más o menos extensos según la intensidad dramática del pasaje siguiente.

Se le pide al cantante que caracterice a cuatro personajes: la voz del niño va subiendo la escala de segunda en segunda cada vez que grita “Mein Vater”; la voz del padre dista una octava hacia abajo, manteniendo la “familiaridad” entre ambas, y reservando el registro medio para el narrador y el ser mítico.

El carácter llano, amigable y juguetón del Erlkönig y de su acompañamiento en las primeras intervenciones del personaje, da pie a modulaciones armónicas cuando cambia de actitud y se vuelve agresivo.

El dinamismo de la composición entera, que suma un accelerando al final, para detenerse en un súbito suspenso de espléndido efecto teatral: el breve recitativo con sabor a agonía, que tras las últimas dos palabras concluye con sendos acordes, definitivos.

Cuando las obras de arte logran una repercusión tan notable, es porque han alcanzado alguna forma de absoluto, de noción amplia y profunda que atrapa la realidad. En el presente caso, para Alexander von Bormann (Goethe Handbuch, 1996) esta célebre balada escenifica el conflicto entre la Ilustración y sus demonios, en una de las alegorías más poderosas de lo que representa el romanticismo, asociando también seducción y muerte.


“Erlkönig”, fragmento de un fresco de
Carl Gottlieb Peschel (1838)

La potencia de esta adaptación dio cabida a una de las formas más comunes de “homenaje musical”, la transcripción, lo cual también servía como indicio certero de popularidad.


Les convido a disfrutar transcripciones de este Lied:

Heinrich Ernst (1814-1865) fue considerado en su día el mejor violinista del mundo y sucesor de Paganini. El virtuosismo con que estaba dotado queda patente en la transcripción de esta obra schubertiana, donde recurre a todos los recursos técnicos a su disposición para representar a los cuatro personajes en un instrumento monofónico como es el violín. El resultado es de dificultad espeluznante... pero que una vez superada, arrebata aplausos. Aquí escuchamos esta pieza en las manos maestras de Hilary Hahn...

No podríamos olvidar otra transcripción de Erlkönig: la debida a ese genio del piano llamado Franz Liszt. Aquí la tienen en versión de Evgeny Kissin:

Por fin, les ofrecemos la versión orquestal de Hector Berlioz, quien despliega sus propios sortilegios para hacer de Erlkönig una estremecedora demostración de eficacia instrumental. Aquí la tienen, en versión del barítono Thomas Allen, la Filarmónica de Londres y en la dirección el recordado Charles Mackerras:

3 comentarios:

Classic Musica dijo...

Magnífico este artículo sobre Erlkönig de Schubert. El poema es estremecedor, por la impotencia del padre que abraza con fuerza a su hijo
pero no puede impedir que el espiritu se lo arrebate...La música de Schubert, maravillosa!
Aprovecho para desearte una Feliz Navidad que hago extensivo a todos los amigos que rondan por aquí. En especial a Fernando de León a quién deseo que siga recuperándose prontamente en el próximo año y ofreciéndonos sus estupendos escritos.
Rosa

P.D. Vosotros acabais de iniciar el verano, ¡qué suerte! Por toda Europa y también en España tenemos olas de frío intenso desde hace ya algunas semanas

F. de León dijo...

Muchas gracias por tus deseos, Rosa.
Igualmente aprovecho para Felicitarte por Navidad y que tengas un feliz y prospero año 2011.
Me alegro te hayan gustado los artículos sobre Erlkönig. Y, por supuesto, seguiremos presentado artículos escritos con nuestra mayor ilusión.
Fernando.

Quinøff dijo...

Rosa, te retribuyo el saludo navideño con los mejores deseos para ti, agradeciendo tus propios artículos de los cuales siempre aprendo. Gracias por tu presencia en este "fogón", un abrazo.

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